Publicado en accidentes, Código Penal, delito de imprudencia, Jurisprudencia, Normativa, Responsabilidad penal

Jueces y homicidio por imprudencia menos grave

En abril de 2018 un juzgado de Figueras decidió sobreseer una causa abierta contra un conductor que atropelló y mató a un ciclista.  El investigado había consumido cocaína, pero no hay prueba de que ese consumo hubiera incidido en la conducción y del atestado policial se deduce que el atropello se debió a una “falta de atención del conducto”, sin que haya constancia tampoco de una conducta imprudente por velocidad excesiva.

En sía escribí a un interesado en el asunto la siguiente reflexión que ahora hago pública:

Este es el típico ejemplo que justifica las enmiendas que la Mesa Española de la Bicicleta presentó ante el Congreso de los Diputados para reformar el Código Penal.
En todo caso, la sentencia podría ser recurrida porque descarta que haya delito de homicidio por imprudencia grave (art. 142.1 CP), que es la antigua imprudencia “temeraria”, pero no analiza la posibilidad de que pueda existir en ese caso concreto homicidio por  imprudencia menos grave (142.2 CP). Mediando consumo de cocaína , cuando menos debería razonar el juez y decir expresamente que tal traza de drogas en el organismo del conductor no ha influido en el resultado de muerte.
Es un lugar común opinar que con la reforma del CP 2015, quedaron fuera del mismo las imprudencias leves, hasta ese momento castigadas como faltas. Pero si se lee con atención el preámbulo  de la Ley Orgánica 1/2015, causante de esa reforma, en ella se afirma que “Se recoge así una modulación de la imprudencia delictiva entre grave y menos grave, lo que dará lugar a una mejor graduación de la responsabilidad penal en función de la conducta merecedora de reproche, pero al mismo tiempo permitirá reconocer supuestos de imprudencia leve que deben quedar fuera del Código Penal”. Por tanto, da a entender que puede haber otros supuestos de imprudencia leve que deben quedar dentro del CP. El juez no puede concluir que no hay delito porque no queda constatado un exceso de velocidad o una conducción temeraria. Puede que no haya habido imprudencia grave, pero sí menos grave, y el consumo de cocaína estando al volante establece un indicio de atención disminuida en la conducción. Hay que tener en cuenta que la conducción bajo los efectos de drogas está sancionado como delito contra la seguridad vial (art. 379.2) y que la mera presencia en el organismo de drogas está sancionada administrativamente como infracción muy grave (art 77,c) en la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. Quiere ello decir, que, habiendo causado una muerte un conductor con presencia de drogas en su organismo, no puede ser éste un dato irrelevante para el juez, porque de lo contrario se concluirá algo inadmisible, esto es, que conducir con presencia de droga en el organismo es un riesgo asumible que no conlleva reproche penal.
En suma, creo que se podría recurrir argumentando que entre las antiguas imprudencias leves (despistes) que deben quedar dentro del CP por considerarlas delitos de imprudencia menos grave deben incluirse aquellas en las que media presencia de drogas en el organismo del conductor y que dan como resultado el fallecimiento de una persona. (Despiste ocasionado por conductor con droga igual a homicidio por  imprudencia menos grave). De manera lamentable, el juez se desentiende de este argumento, una vez que concluye que no ha habido imprudencia grave.

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